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Preparación

Cuando queremos cumplir el propósito que Dios tiene para nuestras vidas, debemos pasar por un tiempo de preparación, un tiempo en el que Él trata con nosotros en distintas áreas, un tiempo en donde podemos madurar y adquirir todo el conocimiento posible para alcanzar ese propósito.




Existe un personaje bíblico que pasó por un tiempo muy largo de preparación, debido a las circunstancias en las que vivió. Desde muy joven recibió sueños de parte de Dios sobre lo que algún día pasaría, pero en el tiempo intermedio pasaron muchas dificultades que prepararon su carácter y su confianza plena en Dios. Este hombre, José, fue vendido por su hermanos, acusado injustamente y encarcelado por un delito que no cometió. Vivió lejos de su familia, de su cultura y religión. Durante estos años, José pudo haberse olvidado de sus sueños, y de su Dios; pero en lugar de eso, se aferró más a Él y sus promesas. Durante esos años difíciles, pasó por un tiempo de preparación en donde no tuvo un mentor o maestro, sino que Dios mismo le enseñaba lecciones muy importantes, según las situaciones difíciles que iba viviendo. Después de una historia muy larga, José logró ver el propósito de todo lo que había vivido.


Muchas personas experimentan este tipo de preparación, donde por meses o años Dios les enseña a través de sucesos difíciles, trágicos y desgastantes. Estos tiempos de preparación no son fáciles, pero sin duda, con Dios podrán ser usados para bendición. Esas experiencias vividas, errores, tragedias y hasta fracasos que has experimentado a lo largo de tu vida, pueden ser usadas por Dios para bendecir a muchas otras personas que están pasando por las mismas situaciones. Así que no te enfoques en el dolor de esas experiencias, si no en lo que Dios puede hacer a través de ellas.


Por otro lado tenemos a Timoteo, quien fue un aprendiz de Pablo. Timoteo estuvo en un tiempo de preparación, donde pudo recibir todos los consejos pastorales por medio de su mentor y padre espiritual. En este periodo de preparación, Timoteo recibió enseñanzas prácticas para el ministerio y también para su vida personal. Este tipo de preparación es sin duda una gran oportunidad. La importancia de un buen mentor va mucho más allá del conocimiento teórico, ya que implica también el área emocional y espiritual. Esta preparación es muy valiosa y debe atesorarse grandemente.


Definitivamente el legado de un mentor es un tesoro, sobre todo si también lo recibimos como herencia de nuestros padres, así como Timoteo. La mamá y abuela de Timoteo fueron intencionales al transmitir su fe en Dios a Timoteo y después se confirmó con el liderazgo de Pablo. Así mismo nosotros podemos ser influencia para las generaciones que nos siguen, y transmitir todo lo que Dios ya nos ha dado.


Ester también pasó por un tiempo de preparación, muy diferente a la de Timoteo y José. Primero, ella debía prepararse físicamente para presentarse ante el rey. Junto con muchas doncellas más, fue preparada en baños de flores, y todo tipo de rituales para presentarse ante el rey, y pudiera ser agradable ante él. Sin embargo, a diferencia de las demás, Ester tenía un propósito especial. Ella se preparó espiritualmente para ser usada por Dios y liberar a su pueblo. Oró y ayunó, pidiendo también a otras doncellas y al pueblo que se le unieran. Una preparación espiritual en la que Dios la llenó de gracia y favor ante el rey, de manera que el pueblo fue libre del decreto que había para destruirlos.


La preparación espiritual es algo que no debe pasarse por alto. Dios nos recuerda que la lucha no es contra carne ni sangre, si no contra principados y potestades. La armadura del Espíritu nos enseña cómo estar preparados para toda buena obra. Así que antes de comenzar cualquier misión o ministerio, debemos prepararnos espiritualmente. Jesús mismo, siendo Dios, ayunó cuarenta días antes de comenzar su ministerio. El propósito de Dios requiere preparación en todos los sentidos, pero sin duda alguna, el más importante es el área espiritual.


Dios nos ha llamado para hacer algo especial para su reino. Todos tenemos diferentes dones y talentos, y por eso todos tenemos diferentes tareas de parte de Dios. Podemos aprender algo nuevo cada día, y servir a Dios también cada día. Él nos ayudará en el camino y nos enseñará cosas grandes y ocultas que aun no conocemos.


«A fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.» 2 Timoteo 3:17

Podemos aprender de algún mentor, como Timoteo; de experiencias de la vida, como José; y siempre podemos aprender y prepararnos en oración, como Ester. Estas herramientas nos ayudarán a mantenernos enfocados y alertas todo el tiempo. Siempre listos para escuchar, aprender y servir.




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