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La sombra de la mujer

He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro de sí. Una sombra que se ha formado a lo largo de los años. Una sombra que no le permite ser quien realmente es.





He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro de sí. Una sombra de inseguridades, miedos y resignación. Una sombra de rechazo, de inferioridad y también de decepción.

He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro de sí. Una sombra ocasionada por insultos, por abusos, por falta de sensibilidad. Una sombra que destruye, debilita, y que obstruye la felicidad.

He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro de sí. Una sombra que le dice "Tú no puedes", "Tú no debes", "No eres linda", "No eres útil". Una sombra de palabras que no son más que una montaña de mentiras.

He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro de sí. Una sombra que no le permite soñar, avanzar, o siquiera disfrutar. Una sombra que se opone a la luz que intenta disipar tan densa obscuridad.

He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro de sí. Una sombra que es pesada, que es incierta y que llena de ansiedad. Una sombra que de pronto se asoma y que busca libertad.

He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro de sí. Una sombra que no pertenece en ese lugar, una sombra que pide a gritos salir, y que intenta escapar.

He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro de sí. Una sombra que Dios conoce y que insiste en liberar. Una sombra que Jesús mismo presenció y con su gran amor vino a destruir.

Como la mujer que tocó el manto de Jesús, llena de inseguridades, enfermedades, humillaciones y falta de identidad.

Como la mujer adúltera que Jesús libró de morir apedreada, llena de terror, culpa y un sin fin de emociones reprimidas.

Como la mujer samaritana que Jesús se encontró para platicar, llena de etiquetas, pecados, culpa e inseguridad.

Como la mujer sirofenicia, la que lavó los pies de Jesús con lágrimas, la que dio lo único que tenía como ofrenda, la que anhelaba un milagro para su hija, la que lloraba de lejos al ver a Jesús en la cruz.


He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro sí. Una sombra de duelo, de tristeza, ansiedad y depresión. Una sombra que Dios no quiere dejar ahí. Una sombra que tiene salida y que toda mujer puede despedir.

He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro sí. Una sombra que Jesús conoce, que la enfrenta y la cambia por felicidad.

He descubierto que la mujer tiene una sombra muy dentro sí.

Una sombra que tiene fin, si decidimos levantarnos y cambiarla por esperanza, fuerza y dignidad.


No te resignes a vivir con esa sombra.

Resiste a esas voces que te incitan a quedarte en la obscuridad.

Levántate con la frente en alto, que tu Redentor Vive.


Este día, y los que te queden por vivir, disfruta en plenitud, ayuda a otras y no olvides que esa sombra no pertenece dentro de tí.


"Fuerza y Honor son su vestidura, y se ríe de lo porvenir." Prov. 31:25



82 visualizaciones2 comentarios

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2件のコメント


Hola Karen. Gracias por esta reflexión. Hisciste qud orará: "Disipa mi sombra Señor; Vísteme de Esperanza, Fuerza y Dignidad".

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Karen Arlene Reséndiz
Karen Arlene Reséndiz
2021年3月10日
返信先

Amén! Que así sea! Una sombra muy pesada pero Dios es siempre quien aligera nuestra carga y nos da libertad ❤️

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